Con la llegada del verano y las vacaciones escolares, los niños, niñas y adolescentes comienzan a pasar más tiempo en casa y en familia, por lo que es un momento ideal para poner en práctica y potenciar la autonomía personal dentro de la rutina diaria.
No se trata de practicar y ensayar de manera repetida y monótona los mismos hábitos, sino de integrar ciertas rutinas de manera lúdica y práctica, haciendo así funcionales los aprendizajes del día a día. Por lo tanto no debe ser una imposición y deberán ser vividas por los NNA como “un reto” o una acción de la que sentirse orgullosos.
La idea es sembrar a diario nuevos hitos, dándoles la oportunidad de aprovechar y ampliar sus capacidades y habilidades intrínsecas, proponiendo actividades accesibles y alcanzables para ellos, según su edad y su desarrollo evolutivo.