El aburrimiento tiene muchas definiciones, desde la más puramente lingüística a la que aportamos desde las ciencias sociales.
La psicología considera al aburrimiento como una experiencia desagradable de querer involucrarse, sin conseguirlo, en una actividad que resulte satisfactoria. Eso supone que existe un fallo en la atención, que se encuentra en el aburrimiento en un callejón sin salida del que es difícil salir y genera agobio que desencadena la frustración.
Estar aburrido es una emoción humanamente inevitable. Debe aceptarse como algo legítimo y buscar modos de sacarle partido. Porque el aburrimiento es indolor, solo produce malestar pero a la vez pone a disposición de los NNA toda la capacidad para revertir esa sensación y eso es lo que hay que aprovechar.